La paradoja de la sardina: ¿Dónde terminan las miles de toneladas que se pescan en México?

Por: La Redacción

Más de 80% de la sardina capturada en los mares de México al año tiene como destino final la elaboración de harina de pescado, que sirve para alimentar aves, cerdos, otros peces y hasta animales de compañía. Todo esto en un país, como el nuestro, con graves problemas de nutrición que demandan alimentos de alta calidad a bajos costos… Justamente como la sardina.

En la década de los 40, la pesquería de sardina en la costa del Pacífico de Estados Unidos atravesó una crisis severa. Como resultado, parte de esa flota pesquera fue adquirida por México, donde pronto comenzó sus actividades y desembarcos; específicamente, en Ensenada (Baja California), cubriendo un área de operación entre ese puerto e Isla Cedros (Baja California Sur).

Así, comenzó formalmente la pesquería de pelágicos menores —sardina— en nuestro país que, desde entonces, ha operado de manera ininterrumpida en la costa occidental del Pacífico mexicano. Con el tiempo, ésta incursionó también en el Mar de Cortés (en Sonora).

El recuento

De acuerdo con datos de la CONAPESCA, la captura de sardina se había comportado con una tendencia positiva desde 1940 y hasta 2014. La importancia de la producción de sardina en la aportación a la producción pesquera nacional es fundamental, ya que ningún otro recurso pesquero en el país genera tal magnitud de biomasa y es explotado de la misma manera como la sardina: entre 40 y 48% de la producción total proviene de los recursos reportados por la pesca de esta especie marina.

De 1950 a 1982, la captura de sardina registró un crecimiento constante; de hecho, por primera vez alcanzó un registro superior a las 500 000 toneladas. Luego, entre 1983 y 1989, las capturas se mantuvieron estables, con oscilaciones de entre 400 000 y 500 000 toneladas. Seguimos avanzando en la historia: de 1990 a 1999 comenzaron las disminuciones más importantes, siendo 1991 el año más representativo de esta crisis, cuando se capturaron apenas 177 934 toneladas.

En una etapa posterior, que abarca de 1992 a 2014, vimos una recuperación. Incluso, se reportaron capturas inéditas que superaron las 700 000 toneladas al año.

El valor de la harina de pescado

Antes de continuar, es necesario aclarar que el destino actual de la sardina capturada en los mares de México tiene dos opciones comerciales:

  1. Enlatado para consumo humano (directo e indirecto).
  2. Reducción para la producción de forraje utilizado en la industria avícola y porcina (aunque existen otros grupos de interés como la acuacultura y el mercado de alimentos para mascotas).

En los primeros años de captura (década de los 40), 100% de la sardina extraída fue enlatada para consumo humano, y tuvo como subproducto la elaboración de harina de pescado, situación que era obvia en un país con un importante incremento poblacional. Sin embargo, a partir de los 70 —como resultado de la política gubernamental oficial—, sólo se incentivó el apoyo para la reducción y producción de harina de pescado. Así, la industria del enlatado y la gran oportunidad de contar con alimento de calidad para los mexicanos a costos accesibles pasó a segundo término.

Dicha situación, si bien era más rentable económicamente (y lo sigue siendo), propició un encarecimiento innecesario de la proteína animal disponible para la alimentación de una población con requerimientos nutrimentales urgentes para revertir la problemática de salud alimentaria que sigue vigente en nuestros días. Se trata de un parteaguas en el uso final que se da a la sardina capturada en México.

Esto sin considerar la perdida de biomasa durante el proceso, ya que para obtener un kilogramo de harina se necesitan seis kilogramos de producto fresco. Como es de esperarse, esta situación disminuye la oportunidad de proveer mayores volúmenes de alimento a los mexicanos.

En este panorama es correcto pensar que si bien el aumento porcentual de los volúmenes de captura hacia el enlatado no resolverán por sí mismos los problemas de desnutrición y obesidad, sin duda sí sumarían a la solución del problema.

Hoy, varias décadas después, hasta 82% de la sardina capturada en los mares de México se convierte en harina de pescado que sólo alimenta ganado y cerdos. No tengo duda de que es una decisión poco comprometida socialmente.

De forma paralela, un factor fundamental a considerar para el futuro inmediato y mediato es la actividad de los ranchos atuneros como competidores directos de la industria del enlatado, en la medida en que incrementen su producción y superficie de cultivo, ya que su demanda de sardina fresca/congelada también crecerá. Como consecuencia, no es difícil imaginar quiénes serán los principales afectados.

Un incremento poblacional de la magnitud al observado en nuestro país debe considerar una mayor importancia a la producción de alimento de calidad para los mexicanos. Así la redefinición de la política al respecto deberá promover los apoyos para nuevas tecnologías que generen innovadoras presentaciones que con apoyos de comercialización aumenten el consumo per cápita de los productos del mar en lo general.

Esta visión debe operar con cuidado, de tal manera que la cadena de valor existente para la sardina y sus productos derivados no tenga un impacto virulento y pueda ser regulada hasta alcanzar un nivel de estabilidad.

Valor ecológico

Las sardinas juegan un papel fundamental en el equilibrio ecológico de los ecosistemas marinos, ya que sirven de alimento de otras especies pelágicas como peces carnívoros, focas, lobos marinos, delfines, ballenas y aves marinas. Si no hay sardinas en el mar, tampoco existirán estos otros animales.