¿Qué y cómo comer del mar?

Por: Manuel Fernández Gómez

Nuestras decisiones de consumo tienen una gran huella en la salud de los ecosistemas marinos del planeta. Tú decides si este impacto es positivo o negativo.

1. Conciencia

Antes de consumir pescados o mariscos, debes considerar que:

  1. Se trata de vida salvaje extraída de su hábitat natural. Esta biomasa proveniente del mar no es infinita y juega un rol fundamental en el equilibrio de éste.
  2. Las pesquerías son mucho más que regiones geográficas, métodos de pesca o especies marinas. Son lugares donde las actividades humanas están vinculadas con los ecosistemas marinos y los recursos renovables.

2. Información

Debes obtener la mayor cantidad posible de datos sobre la especie que vas a consumir: ¿cómo se capturó?, ¿dónde se capturó?, ¿qué especie es? Con esta información tendrás un criterio más amplio y sabrás diferenciar aquellas especies cuyas poblaciones han sido sobreexplotadas.

3. Decisión

Además de las especies más comerciales y conocidas —también las más explotadas—, elije otras opciones poco valoradas por el mercado. Así, contribuirás a evitar el desperdicio y fomentarás el consumo de temporada.

4. Valor

Opta por aquellas especies que tienen un crecimiento rápido, madurez precoz, descendencia numerosa y que pueden colonizar ecosistemas con rapidez. Por lo general, se colocan debajo de la cadena alimenticia.

Un claro ejemplo es la sardina que, cuando se pesca artesanalmente y se utiliza para consumo humano, el trabajo del pescador obtiene un mayor valor agregado debido a que el pescado extraído es de mejor calidad, menos vida marina fue capturada y el consumidor final está dispuesto a pagar un sobreprecio.

Por desgracia, lo anterior poco ocurre porque la sardina mayormente es capturada por la flota pesquera industrial, que la procesa para elaborar harinas… Esto sólo genera que las cientos y miles de toneladas extraídas del océano sean mal pagadas al pescador.

Otro ejemplo es la jaiba; cuando está en su proceso de muda y se le conoce como “jaiba suave”. Se trata de la captura de una especie que se reproduce con facilidad e involucra a familias y comunidades enteras, además de que no se desperdicia nada del crustáceo.

5. Consideración

  • No consumas aquellos depredadores que se encuentran arriba de la cadena alimenticia y que están seriamente amenazados, presentan un desarrollo lento, de madurez retrasada y de descendencia poco numerosa. Como el tiburón.
  • Evita las especies que el mercado demanda como el atún.
  • Respeta aquellas especies que se encuentran en veda temporal o permanente. Como el caracol caribe, que tiene una veda muy estricta y sus poblaciones se encuentran en estados críticos en nuestro país.
  • Toma en cuenta que en nuestro país las especies de marlín, pez vela y espada se encuentran reservadas únicamente a la pesca deportiva. Consideremos esto al llegar a un restaurante y que nos ofrezcan cualquiera de éstas en el menú.

6. Beneficios

Al respetar esta cadena alimenticia y agregar valor al trabajo de las comunidades pesqueras (que por generaciones el mar ha sido su única o principal forma de vida), estás incentivando al pescador en pequeña escala a pescar de forma responsable como lo aprendieron de sus ancestros.

Para más información: @buena_pesca