¿Qué superficie del océano está realmente protegida?

Por: Johnny Briggs

A pesar de los avances logrados, la comunidad internacional debe hacer aún más para impulsar la conservación de los océanos del mundo.

Nuestro planeta alberga hábitats naturales de una diversidad maravillosa que sustentan todo tipo de vida. Sin embargo, muchos de esos lugares ––y de las especies que dependen de ellos–– están en riesgo. Para protegerlos de manera eficaz se requiere un esfuerzo generalizado y multinacional; por ello organismos internacionales como las Naciones Unidas han establecido objetivos concretos de conservación.

Aunque distintos gobiernos de todo el mundo han protegido grandes extensiones terrestres, a la mayoría les está tomando más tiempo crear áreas protegidas en el océano. Dos objetivos fundamentales para la defensa de los mares ––el Objetivo 14 de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y la Meta 11 de Aichi del Convenio sobre la Diversidad Biológica–– buscan que al menos 10% del océano esté protegido eficazmente para 2020. Dicho lo anterior, ¿qué tan cerca estamos de alcanzar estos propósitos? La respuesta no es tan clara.

De acuerdo con la Base Mundial de Datos de la ONU sobre Áreas Protegidas, que contiene los registros enviados por los países sobre las Áreas Marinas Protegidas (AMP), más de 15 600 AMP resguardan más de 25 millones de kilómetros cuadrados (casi 9.7 millones de millas cuadradas) de océano. En otras palabras, casi 7% de los océanos, una superficie del tamaño de Norteamérica, se encuentra bajo algún tipo de protección.

Pero, ¿qué tan exactas son estas cifras?, ¿qué tan protegidas están esas áreas? El concepto “Área Marina Protegida” se ha convertido en un término multipropósito que abarca las distintas metodologías de gestión aplicadas al océano, pero significa cosas diferentes para diferentes personas.

El sistema de clasificación desarrollado por la UICN, que también es el más utilizado, permite actividades de muy distinta índole dentro de las zonas catalogadas como AMP. Así, existen áreas donde sólo se autoriza el ingreso de los pueblos indígenas que hacen uso sustentable de los recursos, y zonas donde la pesca comercial está permitida. Hay incluso gobiernos que han permitido la minería y la pesca industrial en las AMP, a pesar de que estas actividades no cumplen con la normatividad de la UICN.

Una evaluación más conservadora del panorama mundial, realizada por el Instituto de Conservación Marina en su Atlas de Protección Marina, muestra que sólo un 3.66% del océano es gestionado mediante verdaderas AMP.

La diferencia entre ambas cifras probablemente se debe a la interpretación de la UICN respecto de qué constituye una AMP, y a la falta de matices en los informes de avances enviados a la Base de Datos Mundial sobre Áreas Protegidas; ambos factores apuntan a que el Atlas de Protección Marina tal vez es más realista.

De hecho, varios colegas y yo, junto con coautores expertos, llegamos a la misma conclusión cuando analizamos las diferencias entre ambas cifras. En el artículo “Recomendaciones a la UICN para mejorar la clasificación y reportes de las áreas marinas protegidas” presentamos esos hallazgos.

En dicho documento evaluamos los objetivos mundiales y las definiciones de AMP, reflexionamos respecto de los avances y hacemos recomendaciones importantes para mejorar la aplicación de las categorías de AMP establecidas por la UICN y para fortalecer el marco que emplea actualmente. Argumentamos que esto, además de mejores estándares para reportes, es imprescindible para entender, evaluar y comunicar eficazmente los beneficios ecológicos de las AMP.

También sustentamos con distintos estudios nuestro argumento de que las AMP altamente protegidas son mejores para la salud del océano, y son el medio más eficaz para alcanzar los objetivos de conservación mundiales, establecidos por la comunidad internacional.

El año 2020 está a la vuelta de la esquina, así que los gobiernos de todo el mundo deben acelerar el paso y crear AMP extensas y conservadas de forma sólida. La mejor noticia para las muchas especies ––incluida la nuestra–– que dependen de un océano saludable será que se cumplió con el objetivo del 10% de áreas protegidas y con las normas más adecuadas para lograrlo.

Traducción: Susana Guardado y del Castro. Foto: Richard Whitcombe para ShutterStock.