Agenda de Sustentabilidad: mares y costas de México

Por: Gabriel Quadri

Hemos planteado cinco temas esenciales de una Agenda de Sustentabilidad para México: ciudades, biodiversidad terrestre, mares y costas, cambio climático y agua. Candidatos y campañas serios, así como un próximo gobierno responsable y visionario deberán asumirla.

Habiendo abordado los dos primeros, toca el turno a mares y costas, sabiendo que nuestro país posee un litoral de más de 11 000 kilómetros y una superficie marina territorial y en Zona Económica Exclusiva que es 1.5 veces mayor a su territorio terrestre.

Con una cara privilegiada dual a dos océanos y bajo condiciones oceanográficas y fisiográficas extraordinarias, los mares y costas de México albergan una riqueza biológica con pocos paralelos en el mundo. A diferencia de la tierra (que en México es casi en su totalidad privada: ejidal, comunal e individual), los mares y costas son propiedad pública. Sus recursos son recursos comunes o bienes públicos, patrimonio de todos los mexicanos, actuales y de generaciones futuras.

Sin embargo, México carece de instituciones, autoridades, y políticas consecuentes con la naturaleza pública, integrada, territorial y ecosistémica de mares y costas. Desde épocas prehispánicas y coloniales el mar para México ha sido siempre una especie de frontera a trastienda, un mundo ajeno o ámbito de último recurso para canalizar necesidades sociales y de empleo, o de manipulación política y clientelar. En la actualidad, se ha asumido y concedido como propiedad privada a la industria pesquera, como espacio exclusivo de explotación total de los recursos bióticos. Apenas con el reciente decreto del Parque Nacional de Revillagigedo se logró, por primera vez en la historia, sustraer 5% del mar territorial y patrimonial a la explotación pesquera para destinarlo a la conservación y a su disfrute a través del turismo de naturaleza.

Los retos son gigantescos y los problemas muy complejos. La elevación del nivel del mar y el cambio climático exigen infraestructuras de protección costera y una autoridad de ingeniería marítima (hoy inexistente) para planearlas, diseñarlas y construirlas. La contaminación por descargas de aguas residuales municipales y de retorno agrícola es ubicua. La Zona Federal Marítimo Terrestre es presa de la anarquía y la degradación. México carece de una flota oceanográfica a la altura capaz de generar la ciencia y el conocimiento técnico, indispensables para el manejo integral de mares y costas. Y lo peor, la pesca devasta pesquerías, ecosistemas y especies en un escenario de ilegalidad y caos, uso de tecnologías y artes de pesca depredadoras, ausencia de regulación y vigilancia eficaces, y falta de Áreas Marinas Plenamente Protegidas y a salvo del saqueo pesquero industrial y artesanal. Conapesca actúa aprisionada como juez y parte en un insalvable conflicto de interés y capturada por la industria pesquera. Al grado de que más de 70% de su presupuesto se destina a subsidios, mientras gobernadores populistas e irresponsables regalan lanchas y motores a pescadores irregulares.

Es esencial crear una Subsecretaría o Agencia Mexicana de Mares y Costas en Semarnat y transferirle facultades de regulación pesquera desde Conapesca, así como el Inapesca, que debe transformarse en Instituto Nacional de Ecología Marina. La nueva entidad debe tener facultades de gestión integral de la zona federal, al igual que de regulación de descargas de aguas residuales, y de ingeniería y planeación de infraestructura de protección costera. Esto, además de atribuciones para el Ordenamiento Ecológico Territorial de nuestros mares y costas, y para trabajar de la mano de la Guardia Costera y Capitanías de Puerto de la Secretaría de Marina en tareas de vigilancia y aplicación de la ley. Y por supuesto, decretarse hasta 30% del territorio marino como áreas marinas plenamente protegidas de la pesca en un gran cinturón azul a nuestro territorio terrestre.

Foto: Christian Vizl.