La industria atunera frente al Parque Nacional Revillagigedo

Por: Gabriel Quadri de la Torre
@g_quadri

La industria atunera, lamentablemente, decidió oponerse a la creación del Parque Nacional Revillagigedo. Con ello, se colocó del lado equivocado de la historia. Es esencial para esa industria concentrarse en superar sus problemas de sustentabilidad. Debe asegurar la viabilidad de sus propios intereses a largo plazo, entre los cuales, sin duda, destaca la conservación de stocks y ecosistemas que son objeto y soporte de su negocio. Revillagigedo será un factor clave para lograrlo, así como para garantizar una oferta sostenible de proteína de atún a largo plazo para los mexicanos. La industria atunera mexicana afirma estar comprometida con la sustentabilidad; apoyar la creación del Parque Nacional sería la demostración más inequívoca de ello, así como de su identificación plena con el interés nacional y con la conservación del patrimonio ecológico de México y del mundo.

1. Alcance territorial de las operaciones de la industria atunera mexicana y el Parque Nacional Revillagigedo
El esfuerzo pesquero de la flota atunera mexicana se extiende por todo el mar territorial y patrimonial de México en el océano Pacífico y más allá en aguas internacionales, en una superficie total de 1 500 millones de hectáreas. Ésta incluye más de dos tercios de la distancia entre México y las islas Hawaianas, y hacia el sur casi toda la costa centroamericana. Se trata de un área tan grande que se han registrado lances mexicanos a 200 millas náuticas, al norte de las islas Galápagos en Ecuador.

La Zona Económica Exclusiva de México en el océano Pacífico es de 232 millones de hectáreas. El área que ocupa el Parque Nacional Revillagigedo es de 14.8 millones de hectáreas, lo que representa apenas 0.9% del área total de pesca de atún reportada, y menos de 7% de la Zona Económica Exclusiva en el Pacífico mexicano. Dicho polígono se deriva de la recomendación expresa de la UNESCO al Estado de extender la protección del sitio Patrimonio de la Humanidad al menos a la envolvente de 40 millas náuticas alrededor de las islas. Se trata de un polígono diseñado para garantizar la integridad de distintos corredores biológicos, de intercambio genético y de rutas migratorias internas y externas de una multiplicidad de especies.

2. Captura en el polígono del Parque Nacional
Con base en los datos de dominio público de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), contabilizando las toneladas capturadas de atún aleta amarilla (AAA) y atún barrilete (ABR) por la flota atunera mexicana dentro del polígono del Parque Nacional, para los últimos cinco años disponibles, los porcentajes de captura anual total correspondientes promedian sólo 5.3% y 4.3%, respectivamente.

3. Empleo en la industria atunera Es irreal que el Parque Nacional de Revillagigedo represente una amenaza a los 30 000 empleos que genera la industria atunera. Esto debido a dos consideraciones muy básicas. La primera, es que la captura potencialmente afectada significa un porcentaje muy pequeño de la captura total. La segunda, es que la industria podrá compensar esta captura con creces en otras áreas de la Zona Económica Exclusiva de nuestro país o en aguas internacionales, sin menoscabo de su competitividad y sin problemas de saturación del esfuerzo pesquero. De hecho, de acuerdo con datos de la CIAT, existen más de 200 zonas de pesca de atún aleta amarilla en el Océano Pacífico Oriental (OPO) en donde la flota mexicana ha capturado a esta especie con un rendimiento de al menos dos veces lo que se observa en promedio en Revillagigedo, en términos de la Captura por Unidad de Esfuerzo Pesquero.

4. Sustentabilidad y certificación cuestionables de la industria atunera mexicana
La captura total de la flota atunera mexicana ha permanecido constante en aproximadamente 100 000 toneladas anuales, a pesar de un notorio incremento en el esfuerzo pesquero medido a través de los lances sobre delfines y brisas, que creció 22% entre 2009 y 2015. Aunado a lo anterior, la CIAT ha documentado que en tan sólo cuatro años el peso promedio del AAA ha disminuido en un 53.3% en el OPO: de 13.2 kilos en 2012, a 6.2 en 2016. Lo anterior pone de manifiesto que la pesquería se dirige hacia su máximo nivel de explotación sustentable y al umbral de franca sobreexplotación. Estimaciones recientes de biomasa reproductora de atún aleta amarilla, mortalidad por pesca y relación parentela/progenie confirman el pesimismo.

Claramente, hay sobrecapacidad y un exceso de esfuerzo pesquero que puede rebasar pronto el máximo sostenible. Numerosos actores consideran que la pesquería de atún aleta amarilla está sobreexplotada. Como ya se mencionó, las capturas de los países de la CIAT muestran una importante disminución en el peso promedio de los atunes aleta amarilla capturados, lo que sugiere que las flotas están capturando cada vez más individuos juveniles; lo anterior es consistente con una disminución de la población, y también de la base reproductiva de la misma. La propia industria y su institución reguladora y coordinadora (CIAT) están conscientes de los problemas de sustentabilidad que enfrenta. De hecho, en la reciente reunión de 2017 de la CIAT en la Ciudad de México, y aunque de manera tardía e insuficiente, se acordó ampliar los plazos de veda o cierre de la pesquería durante el año.

La industria atunera mexicana ha divulgado a gran escala una reciente certificación parcial otorgada por el Marine Stewardship Council (MSC). Un aspecto preocupante sobre ésta es que en distintos países se ha generado una amplia crítica con profundidad científica a esta entidad, en especial sobre la metodología con la que se determina si la pesca incidental de cualquier flota es sustentable.

A principios de este año, al menos 50 ONG expresaron su preocupación en el sentido de que el MSC no realiza adecuadamente la evaluación de los efectos sobre distintas especies víctimas u objeto de pesca incidental, incluyendo delfines, ballenas, tiburones y tortugas marinas. En este contexto, se percibe que la certificación ostentada por la industria atunera mexicana presenta importantes debilidades y cuestionamientos, por lo que no es fácil que asegure la sustentabilidad de sus actividades.

5. Mortalidad de otras especies e impacto ecológico
Los cardúmenes de atún se acompañan de otros depredadores como delfines, tiburones, mantarrayas, tortugas y aves. Muchas de éstas son vulnerables o se encuentran amenazadas. Los sistemas pesqueros actuales de cerco cuentan con exclusiones para la salida de delfines capturados incidentalmente; no obstante, no hay medidas de escape eficaces para otras especies como tiburones, mantas, tortugas y aves.

Todas las modalidades de pesca atunera, de cerco, palangre o red de enmalle capturan y matan otras especies (captura incidental). Se han identificado al menos 18 especies o grupos de especies importantes como “capturas incidentales”, incluyendo tortugas marinas, mantas gigantes, tiburón martillo, tiburón puntas blancas, tiburón oceánico, tiburón sedoso, marlin, pez espada y pez vela. Los niveles de captura incidental en la pesca de atún con red de cerco se suman a la de los barcos palangreros (mucho menos selectivos y de mucho mayor impacto) y a la pesca ilegal o no regulada.

De acuerdo con la CIAT, la flota atunera de cerco mexicana captura y mata “incidentalmente” 10 378 individuos de diversas especies de tiburones amenazadas o en peligro (sedosos, zorros, azul, punta blanca). También, a pesar de una importante reducción en la matanza de delfines, aún la CIAT registra la muerte de un número importante de estos mamíferos marinos (765) de distintas especies en los lances de cerco de la flota atunera cada año. Igualmente se reporta la muerte de miles de individuos de picudos (marlines, pez vela), pez espada y otros.

Todo lo anterior amenaza la integridad de las poblaciones de muchas especies y ecosistemas marinos únicos y frágiles, como son los del Archipiélago de Revillagigedo y la zona marina circundante.

6. Efecto de reproducción, recuperación y derrame biológicos en Áreas Naturales Protegidas Marinas con exclusión de pesca

En cualquier caso, la existencia del Parque Nacional con exclusión de pesca representa un factor clave de sostenible. Se trata de una inversión ecológica de gran productividad en términos de biomasa, abundancia, diversidad y talla de todas las especies, incluyendo aquellas de interés comercial. Una industria atunera sostenible acrecentará sus capturas fuera del Parque Nacional gracias a su función de refugio, semillero, vivero y zona de reproducción, desove y alimentación, y por el efecto de derrame biótico (spillover) hacia fuera de la poligonal.

En Revillagigedo existe una población de atún aleta amarilla con una fuerte afinidad a las islas, y niveles de dispersión y movimiento de hasta 800 millas náuticas con retorno. Por ello, investigadores de la CIAT y del Instituto Nacional de Pesca (Inapesca) concluyen que podría haber beneficios para la conservación del atún aleta amarilla a partir del establecimiento de un Área Protegida en Revillagigedo con exclusión de pesca. De cualquier manera, en la actualidad las capturas de la industria atunera mexicana en el área representan pocos puntos porcentuales de la captura total.

Un ejemplo relevante sobre la importancia de zonas de exclusión pesquera lo representa el caso extraordinario del Parque Nacional Cabo Pulmo (Baja California Sur), que aunque muy pequeño, ofrece información elocuente. Desde la prohibición de pesca en el área en 1999 se ha registrado un 400% de aumento en la abundancia de peces, mientras que todas las poblaciones de depredadores tope se han recuperado espectacularmente. Observaciones en campo ofrecen evidencia también de que cardúmenes de atún aleta amarilla ingresan a Cabo Pulmo para alimentarse. Efectos similares habrán de esperarse para en Revillagigedo con la exclusión total de pesca.

7. Oferta de proteína de alta calidad a la población
La creación del Parque Nacional implicará el establecimiento de una gran zona de refugio para una miríada de especies, entre ellas el atún aleta amarilla, objeto y negocio de la industria atunera. Así, Revillagigedo como gran refugio, vivero y zona protegida de reproducción y desove —aunado al manejo sustentable de la pesquería— garantizará la sostenibilidad de la industria atunera a largo plazo, así como una oferta permanente y viable de proteína de alta calidad a los consumidores mexicanos.

8. Subsidios a la industria pesquera
Más de 70% del presupuesto de Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) se destina a subsidiar a la industria pesquera con consecuencias muy graves para la sostenibilidad del sector. En el Golfo de México, por ejemplo, más de 90% de las pesquerías están en condiciones de deterioro o de aprovechamiento máximo sostenible (en el umbral de sobreexplotación o colapso), mientras que este porcentaje en el Pacífico supera el 60%, de acuerdo con la Carta Nacional Pesquera de 2012, misma que no se ha actualizado a pesar del mandato de ley al respecto.

Los subsidios gubernamentales a productores significan distorsiones económicas, ya que impiden que se logre una asignación eficiente de recursos en la economía. Más aún, implican consecuencias regresivas en la distribución del ingreso y pueden representar incentivos a la sobreexplotación de recursos naturales. Tal es el caso de los subsidios que otorga la Conapesca a la industria pesquera con respecto de los combustibles utilizados por las flotas, lo cual induce un mayor esfuerzo pesquero y tendencias hacia el abatimiento de poblaciones y biomasa de especies marinas. En todo caso, si el objetivo fuese reducir el precio de los productos pesqueros, una elemental racionalidad económica y social abogaría por un apoyo directo a los consumidores, no a la industria. Es claro que en el caso de la industria atunera (y de toda la actividad pesquera mexicana industrial y ribereña), los subsidios son regresivos y representan una renta injusta a su favor que es financiada con recursos públicos, además de ser factor determinante de insostenibilidad que cuestiona una oferta viable de proteína de atún a largo plazo para los mexicanos.

Más aún, la fauna silvestre marina (al igual que la fauna silvestre terrestre) es un recurso propiedad de la Nación; se trata de bienes públicos y recursos comunes cuya explotación comercial por parte de actores privados debería estar sujeta al pago de los derechos correspondientes al erario, y desde luego, no, a subsidios.

Los precios al consumidor de la lata de atún dependen de los costos de producción en los patrones de oferta, y de los patrones de demanda, así como de la estructura competitiva de los mercados. Mantener un precio artificialmente bajo en el presente basado en la sobreexplotación del recurso sólo implica escasez en el futuro y precios más elevados. Un esfuerzo pesquero sostenible en la industria atunera significaría menos barcos, menor tiempo de faena, y/o áreas restringidas con exclusión de pesca; esto último se logra con el Parque Nacional Revillagigedo. Los precios de las latas de atún deberán ajustarse intertemporalmente a la disponibilidad biológica del recurso y a condiciones de política ecológica para la conservación de los mares mexicanos.

9. Interés nacional e importancia del decreto de un Parque Nacional
La figura de Parque Nacional tiene en el caso de Revillagigedo ventajas sobre otras categorías de conservación, como la actual Reserva de la Biosfera. Recordemos que la figura de Reserva de la Biosfera parte del supuesto de la existencia de comunidades locales a quienes se reconocen derechos de propiedad y uso de recursos naturales; trata, inherentemente, de compatibilizar la explotación del territorio con su conservación. Por ello, las Reservas de la Biosfera implican grandes zonas de amortiguamiento, que son la mayor parte de su poligonal.

Asegurar la conservación a perpetuidad cuando ésta depende de la conciliación de intereses de los particulares con intereses públicos resulta complejo. En el caso de áreas marinas, la exclusión total de pesca y de todo tipo de explotación de recursos dentro de su poligonal es difícilmente consistente con la figura de Reserva de la Biosfera.

Como se sabe, los decretos de Áreas Naturales Protegidas marinas enfrentan una problemática complicada ya que en todas ellas se lleva a cabo pesca comercial y deportiva (con excepción de Cabo Pulmo) o sólo se prohíbe a partir de grandes profundidades. Es por eso que se requiere retomar una figura de protección suficientemente estricta, como lo es la de Parque Nacional, estableciendo la prohibición de pesca como principio fundamental de manejo en toda su poligonal. Esto garantiza una conservación a perpetuidad, despejando incertidumbre y evitando escepticismo en la comunidad conservacionista nacional e internacional.

La propiedad del mar es del Estado; es totalmente pública. No hay propiedad privada individual, ejidal o comunal como en casi todas nuestras Áreas Naturales Protegidas terrestres. No es necesario comprar ni expropiar, lo que permite un mayor margen de maniobra y autonomía regulatoria para el Estado, y busca una conservación estricta a perpetuidad sólo con usos no extractivos ni consuntivos, educación ambiental y apreciación de valores biológicos y escénicos. De acuerdo con la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente —LGEEPA— (artículo 51 y otros), la figura de Parque Nacional es capaz de fundamentar la prohibición total de la pesca como instrumento. Por otro lado, el Parque Nacional es una idea fuerza que expresa la reafirmación de la soberanía del Estado sobre el territorio marino de México; es un instrumento inequívoco de gobernabilidad y manifestación de una clara voluntad de garantizar a perpetuidad la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas por encima de cualquier otro interés.

El Parque Nacional Revillagigedo significa liderazgo para nuestro país y la oportunidad de contribuir con la conservación del patrimonio mundial y de bienes públicos globales vitales, junto a países que han creado grandes áreas marinas protegidas con exclusión de la pesca comercial (Chile, Australia, Francia, Estados Unidos). El Parque Nacional Revillagigedo permitirá que México dé un paso firme y significativo para el cumplimiento de sus compromisos internacionales con el Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU. Recordemos que las metas correspondientes de Aichi obligan a decretar como zonas protegidas efectivas en los mares al menos 10% del territorio marino. Igualmente, el Parque Nacional Revillagigedo se integrará al Corredor Biológico del Pacífico Oriental (CMAR) establecido por las áreas protegidas de Galápagos, Malpelo, Cohiba y Coco, de la mano de países hermanos como lo son Ecuador, Colombia, Panamá y Costa Rica.

10. Transparencia en el proceso de decreto del Parque Nacional Revillagigedo
El proceso de decreto se apegó estrictamente a los términos de ley. Es decir, de conformidad con el Artículo 58 de la LGEEPA, el procedimiento para el establecimiento del Parque Nacional Revillagigedo dio inicio el 7 de septiembre de 2017, cuando se publicó el aviso correspondiente en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y se pusieron a disposición del público en general los estudios justificativos, que fueron realizados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) (con su propio presupuesto). Esto a su vez, en términos del Artículo 47 del Reglamento de Áreas Naturales Protegidas, abrió un periodo de consulta pública de 30 días naturales, en los cuales todos los actores interesados, entre ellos la propia industria atunera, presentaron comentarios y observaciones. Estas opiniones fueron tomadas en cuenta en la toma de decisiones y fueron respondidas puntualmente.

    Para tomar en cuenta
  • La extensión del Parque Nacional Revillagigedo es de 14.8 millones de hectáreas; 0.9% del área total de pesca de atún y menos de 7% de la ZEE en el Pacífico mexicano.
  • En el polígono se obtiene 5.3% de la captura anual total de atún aleta amarilla.
  • Hay más de 200 zonas de pesca de atún aleta amarilla en el Océano Pacífico Oriental (OPO).
  • El peso promedio del atún aleta azul pasó de 13.2 kilos en 2012, a 6.2 en 2016.
  • La flota atunera de cerco mexicana captura y mata “incidentalmente” 10 378 individuos de diversas especies de tiburones en peligro.
  • 70% del presupuesto de la Conapesca se destina a subsidiar a la industria pesquera.