¿Por qué el Archipiélago de Revillagigedo debe ser decretado Parque Nacional?

Por: Redacción

Los miembros de la Coalición en Defensa de los Mares de México (CODEMAR) estamos convencidos de que la nueva área marina protegida en las islas de Revillagigedo debe tener la categoría de Parque Nacional.

En términos de conservación, la figura de Parque Nacional —especialmente en los mares— representa grandes ventajas sobre otras de menor rigor (como las Reservas de la Biosfera, por ejemplo). Esto se debe a que:

  • La propiedad del mar es del Estado, totalmente pública; no hay propiedad privada individual, ejidal o comunal como en la Áreas Naturales Protegidas terrestres. Esto permite un mayor margen de maniobra y autonomía regulatoria para el Estado, y busca una conservación estricta a perpetuidad con aprovechamientos turísticos y con fines de investigación.

  • La figura de Reserva de la Biosfera es una opción subóptima en materia de conservación, ya que trata de compatibilizar la explotación del territorio (marino o terrestre) por parte de la población y propietarios locales con su protección. Se trata de una regulación basada en la negociación del interés público frente a derechos de propiedad privada.

  • La figura de Reserva de la Biosfera parte del supuesto de la existencia de comunidades locales, a quienes se reconocen derechos de propiedad privada y de explotación del territorio y de los recursos naturales; esto, en las zonas de amortiguamiento que resultan ser la mayor parte de las poligonales de dichas reservas. Sólo en las zonas núcleo se persigue una conservación estricta, aunque es poco factible en la medida en que se trata regularmente de propiedades privadas (ejidales, comunales, individuales).

  • Basar la conservación en la conciliación de intereses privados con intereses colectivos difícilmente puede garantizarla a perpetuidad, y significa un reconocimiento de la debilidad del Estado frente a los propietarios privados ya que parte de la premisa de que no es posible comprar o expropiar el territorio correspondiente, o mantenerlo como propiedad pública. En el mar, no es necesario comprar ni expropiar territorio, tal vez sólo, si acaso, permisos de pesca.

  • Por ley y por concepción e ideología, las Reservas de la Biosfera establecen derechos de explotación para determinados propietarios, grupos o sectores. La exclusión total de pesca comercial es difícilmente compatible con una figura de Reserva de la Biosfera.

  • Los decretos marinos de Reserva de la Biosfera en México están devaluados; basta citar la Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, donde la pesca comercial ha llevado a la extinción a la vaquita marina; a la Reserva de la Biosfera de Banco Chinchorro, que permite aún hoy la pesca; y, en fechas más recientes, la Reserva de la Biosfera de Pacífico Mexicano Profundo, que establece la zona de protección, pero sólo a más de 800 metros de profundidad. Otro decreto de Reserva de la Biosfera en estas condiciones generaría escepticismo y suspicacia por parte de la comunidad conservacionista nacional e internacional y de los medios de comunicación.

  • Será difícil que una Reserva de la Biosfera más sea capaz de atraer reconocimiento y financiamiento internacional y nacional.

  • Un Parque Nacional es una idea fuerza; implica la reafirmación de la soberanía del Estado sobre el territorio marino de México, un acto fundamental de gobernabilidad, y la manifestación de una clara voluntad del gobierno de garantizar a perpetuidad la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas.

  • El Parque Nacional, por lo mismo, contribuirá a acrecentar el prestigio de México y a integrarnos a un conjunto de países civilizados que han asumido liderazgo y se han responsabilizado de la conservación del patrimonio nacional y de bienes públicos globales vitales. México se contaría entre países como Estados Unidos (con Barak Obama), Francia, Chile, Australia y otros más que han creado grandes Áreas Protegidas Marinas con exclusión de la pesca comercial.

  • El Parque Nacional, además de permitir que México cumpla con sus compromisos internacionales, ofrecerá un mayor atractivo de mercadeo (marketing) para el turismo nacional y global.

  • De acuerdo con la ley, la figura de Parque Nacional no da cabida a la pesca comercial (lo que haría al decreto jurídicamente más robusto y difícil de atacar por amparos y otros recursos).

  • El Parque Nacional, de acuerdo también con la ley, permite el desarrollo de actividades turísticas y recreativas sostenibles centradas en la apreciación de la naturaleza, que generarían un importante caudal de ingresos para su manejo y vigilancia, así como empleos y oportunidades de desarrollo para operadores turísticos en Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Colima. Téngase en cuenta que, por ejemplo, en materia de turismo centrado en la naturaleza, el Parque Nacional Galápagos genera 270 millones de dólares anuales; y que cifras de un orden de magnitud similar se alcanzan en Islas Marshall, Palau, Fidji y otras zonas protegidas marinas que excluyen la pesca comercial. Esto es mucho más que los ingresos derivados de la pesca comercial en el polígono propuesto como Parque Nacional.

  • La existencia del Parque Nacional con exclusión pesquera no significa un impacto para la industria pesquera; se capturaría con creces fuera del Parque Nacional gracias a su función de refugio, vivero, zona de reproducción, desove y alimentación y por el efecto de derrame (spillover) hacia fuera de la poligonal. Recordemos por otro lado, que las capturas por unidad de esfuerzo pesquero (CPUE) de atún aleta amarilla son prácticamente similares dentro y fuera de la poligonal propuesta como Parque Nacional, lo que no implicaría necesariamente mayores costos para la industria.

  • El Parque Nacional sería la afirmación por parte del Estado de que el territorio marino de nuestro país es patrimonio de todos los mexicanos, de generaciones presentes y futuras, y no propiedad exclusiva de la industria pesquera.

  • En este sentido, se propone una recategorización como Parque Nacional de la actual Reserva de la Biosfera, y su extensión hasta el polígono envolvente de amortiguamiento de las islas planteado por la UNESCO en su incorporación como Patrimonio Mundial.